OBESIDAD Y METABOLISMO

Obesidad, metabolismo energético y medida de la actividad física

Las funciones vitales del organismo requieren un determinado gasto energético,9 que debe ser compensado por el valor calórico aportado por los alimentos y las bebidas de la dieta. El balance energético atiende a las leyes de la termodinámica y se expresa según la siguiente ecuación:

Balance energético= energía ingerida - gasto energético

Gasto energético

El organismo tiene unas necesidades energéticas destinadas a mantener las funciones vitales, el crecimiento y el nivel apropiado de actividad física. La energía ingerida a través de los alimentos no es aprovechada en su totalidad, ya que aproximadamente un 5% se pierde con las heces, la orina y el sudor; el resto es lo que se considera energía metabolizable. Esta energía va a ser destinada y utilizada por el organismo para el metabolismo basal, la actividad física y el efecto termogénico de los alimentos, fundamentalmente.

Metabolismo basal

El metabolismo basal (MB) constituye el 60-75% del gasto energético diario total. La tasa metabólica basal (TMB) es la fracción del gasto energético consumida por un sujeto que está acostado, en reposo físico y mental, tras 12 horas de ayuno y en condiciones de neutralidad térmica.

Las necesidades energéticas debidas a la tasa metabólica basal se explican por la necesidad de mantenimiento de procesos vitales como la respiración, la circulación sanguínea, la síntesis de constituyentes orgánicos, el bombeo de iones a través de las membranas, el mantenimiento de la temperatura, etc.

Varios factores influyen en el metabolismo basal como el tamaño corporal, la distribución de la masa magra y grasa, la edad, el sexo, situaciones especiales como embarazo, fiebre, algunas enfermedades, factores genéticos, actividad del sistema nervioso simpático y la función tiroidea, entre otros:

- El tamaño y la composición corporal: las personas de talla más grande tienen tasas metabólicas mayores que las de menor corpulencia. El principal factor individual que determina el consumo de energía en reposo es la masa libre de grasa o masa magra. La masa libre de grasa es el tejido metabólicamente activo en el organismo, de manera que gran parte de las variaciones en el consumo de energía en reposo son explicables por variaciones en la masa magra.

- La edad: la pérdida de la masa magra a medida que avanza la edad se relaciona con una disminución en la tasa metabólica en reposo, contribuyendo entre un 2 a un 3% en la disminución por decenio después de la edad en que la persona se convierte en adulto. Estas modificaciones en la composición del organismo con la edad se atenúan con el ejercicio, el cual ayuda a mantener una mayor masa corporal magra y, por tanto, una tasa metabólica en reposo más alta.

- El género: las diferencias entre hombres y mujeres en la tasa metabólica se atribuyen principalmente a diferencias en el tamaño y la composición corporal. Las mujeres que, generalmente tienen más grasa en proporción al músculo que los varones, muestran tasas metabólicas menores, en un orden aproximado de un 5 a un 10%, que los varones de peso y talla similares.

- El ciclo menstrual y el embarazo: la tasa metabólica de las mujeres adultas fluctúa con el ciclo menstrual, estimándose un promedio de 359 kcal/día de diferencia en la tasa metabólica basal entre su punto bajo, más o menos una semana antes de la ovulación en el día catorce, y su punto alto, justo antes de que comience la menstruación. El aumento medio en el consumo de energía es de cerca de 150 kcal/día durante la segunda mitad del ciclo menstrual. Durante el embarazo, la tasa metabólica en reposo parece disminuir en las primeras etapas, en tanto que en las fases más adelantadas aumenta (del orden del 10-15% por cada kg de incremento de peso) debido a los procesos de crecimiento uterino, placentario y fetal y por el mayor trabajo cardíaco de la madre.

- El balance neuroendocrino: el estado hormonal ejerce un efecto en la tasa metabólica, en particular en trastornos endocrinos, como el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, en los que aumentan o disminuyen, respectivamente, las demandas de energía. La estimulación del sistema nervioso simpático, como la que se presenta durante la excitación emocional o el estrés, incrementa la actividad celular al liberar adrenalina, la que actúa directamente favoreciendo la glucogenólisis.9 Otras hormonas como el cortisol, la hormona del crecimiento y la insulina, también influyen en la tasa metabólica.

- Situaciones febriles: la fiebre aumenta la tasa metabólica en casi un 7% por cada grado de elevación en la temperatura corporal por encima de los 35,5o C, y en un 13% por cada grado superior a los 37o C.10,

- Ejercicio físico: los atletas con más desarrollo muscular muestran un aumento de cerca de 5% en el metabolismo basal respecto a lo observado en individuos no atléticos, en virtud de su mayor masa libre de grasa. El ejercicio habitual no ocasiona una estimulación prolongada importante de la tasa metabólica por unidad de tejido activo, pero sí origina una tasa metabólica del 8 al 14% más alta en los varones con actividad de moderada a alta, debido a la mayor masa magra corporal.16,24 Estas diferencias parecen estar relacionadas con el individuo y no con la actividad propiamente dicha.

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